Campamentos de educación ambiental: aprender para cuidar

Ubicación: Asturias y Cantabria

Fechas: Verano 2025

Área: Área de Educación para la Sostenibilidad

El verano es una ocasión única para acercar la naturaleza a la sociedad y convertir el conocimiento en buenas prácticas.

Entre julio y agosto, en TAXUS MEDIO AMBIENTE gestionamos campamentos de educación ambiental en tres equipamientos de referencia: el Jardín Botánico Atlántico y el Centro de Interpretación de la Naturaleza del Monte Deva (Gijón), y la Escuela Municipal de Medio Ambiente de Camargo con su programa Pequecultores (Cantabria). 

Un mismo propósito nos guía: dar a conocer la sensibilidad de nuestro entorno para protegerlo y cuidarlo.

Tres escenarios, un objetivo común 

Jardín Botánico Atlántico (Gijón)

Un “museo vegetal” vivo donde los más pequeños exploran la diversidad de plantas, sus adaptaciones y su relación con la cultura. Cada verano, el Botánico despliega campamentos infantiles y visitas guiadas dentro del programa “Verano en el Botánico”, creando experiencias de aprendizaje al aire libre que combinan juego e interpretación del entorno.

Centro de Interpretación de la Naturaleza del Monte Deva (Gijón)

En este espacio, el monte es el aula. El programa “Vacaciones en el Monte Deva” organiza turnos quincenales con horario extendido, integrando juegos, talleres y salidas por el entorno del propio Deva para descubrir su geología, su biodiversidad y su patrimonio, siempre desde la convivencia y el respeto al medio.

Escuela Municipal de Medio Ambiente de Camargo – “Pequecultores” (Cantabria)

“Pequecultores” es un campamento estival que mezcla lo lúdico y lo didáctico del huerto ecológico: preparar la tierra, usar herramientas, sembrar y cuidar. Forma parte de un programa anual que impulsa talleres, salidas didácticas y huertos para centros escolares del municipio, además de actividades para todos los públicos que conectan el patrimonio natural y cultural. Su enfoque integral -medio ambiente, cultura y comunidad- lo convierte en pilar de la educación ambiental en Camargo.

Metodología: aprender haciendo

En todos los campamentos aplicamos una premisa sencilla: aprender haciendo. Diseñamos actividades que combinan observación, experimentación y juego con un lenguaje claro y riguroso. 

La idea no es memorizar conceptos, sino tocar, mirar y comprender: reconocer especies del entorno próximo, seguir el rastro del agua por el paisaje, identificar buenas prácticas (ahorro, reciclaje, respeto a sendas y hábitats) y entender por qué esos gestos importan.

Este enfoque práctico favorece tres aprendizajes transversales:

  • Autonomía y cooperación. Planificar tareas, trabajar en equipo y compartir responsabilidades.
  • Pensamiento crítico. Preguntar, contrastar y sacar conclusiones a partir de la experiencia.
  • Vinculación con el territorio. Poner nombre a lo que vemos -un río, un seto, un humedal- para quererlo y cuidarlo.

De la sensibilización a la acción

La educación ambiental es también prevención. Al comprender cómo funcionan los ecosistemas y cómo se degradan, se interiorizan hábitos que reducen impactos y mejoran la convivencia con el medio: menos residuos, uso eficiente del agua, respeto a la fauna y a la vegetación, movilidad responsable. 

Los campamentos son una oportunidad para convertir el interés en acciones cotidianas, tanto en la escuela como en casa y en la comunidad.

Cerrar el verano deja siempre la misma sensación: ganas de volver. Cuando el aprendizaje se vive con alegría y con rigor, la naturaleza deja de ser algo lejano y pasa a formar parte de nuestras decisiones diarias. 

Ese es el objetivo que compartimos con el Jardín Botánico Atlántico, el Monte Deva y la Escuela de Medio Ambiente de Camargo: sembrar hoy la atención y el compromiso que necesitamos mañana.

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